En Chile sí atacaron la embajada, pero Bullrich mandó 900 proyectiles

En Chile sí atacaron la embajada, pero Bullrich mandó 900 proyectiles

14 DE JULIO 2021 · POLÍTICA

Se cae otra coartada de las autoridades argentinas que dieron apoyo al golpe militar en Bolivia. Argumentaban que se había enviado ese material para proteger la embajada en La Paz, edificio que nunca fue atacado. En la misma fecha, el 12 de noviembre de 2019, sí hubo una invasión y ataque a la embajada argentina en Chile. También se enviaron allí a Gendarmes. Cuando leas qué material bélico se envió no lo vas a poder creer.


“Estamos dentro. Incendiaron un restaurante a 50 metros. Ingresaron al terreno entre el museo y la residencia. Llevan media hora tratando de entrar y apedreando. Acá estamos resistiendo“. 

El relato, desesperado, es del 12 de noviembre de 2019, coincidiendo con los primeros días del golpe de Estado Bolivia. Quien lo dice es un diplomático argentino. Y lo hace, azorado, desde el interior de la embajada, mientras observa por los ventanales que se encuentra rodeada con manifestantes intentando ingresar al edificio, arrojando piedras, a la vista de todos y ante la ausencia de fuerzas de seguridad

Pero ese grito de desesperación no se da en La Paz, Bolivia, que convulsiona por el derrocamiento de Evo Morales, sino a 2.422 km de esa ciudad, en Santiago de Chile, donde el embajador José Octavio Bordón teme por su vida y la de su familia, mientras las hordas de manifestantes destrozan todo lo que encuentran e incendian frente a sus ojos un vehículo de la diplomacia argentina.

En simultáneo, dos estallidos en las capitales de países vecinos, y la decisión también simultánea de las autoridades de seguridad del languideciente gobierno de Cambiemos -al que le restaba menos de un mes de mandato- de enviar dotaciones de diez hombres del grupo Alacrán Gendarmería para proteger los edificios diplomáticos.

Con una diferencia. Sustancial por cierto. Mientras la embajada en Chile fue invadida en dos ocasiones por los manifestantes y su embajador, José Octavio Bordón, el de aquellas palabras desesperadas, debió ser evacuado en un vehículo blindado de Carabineros de Chile; la embajada en Bolivia no recibió ningún tipo de ataque ni agresión, no tuvo ningún sobresalto y no se padeció incertidumbre alguna, mientras la capital Boliviana ardía.

Y una segunda diferencia, también sustancial. A Bolivia se envió un cargamento de 70 mil municiones AT con el supuesto objetivo de proteger un edificio que no había sido atacado. A Chile, donde sí había habido un ataque que puso en riesgo la vida del embajador… ¿sabés cuántas municiones enviaron? Novecientas.

SE CAE OTRA COARTADA

Podríamos dar por terminado aquí mismo este informe, pero es necesario seguir para tomar real dimensión de las falacias con las que intentó tender una coartada la exministra Patricia Bullrich, su par de Defensa, Oscar Aguad, y el expresidente Mauricio Macri, para pretender ocultar que efectivamente enviaron armamento y municiones para dar apoyo al sangriento golpe de Estado en Bolivia, que en esa misma semana terminaría con dos baños de sangre en Sacaba y en Senkata. 

Bullrich difundió días atrás una carta pública en la que pretendía explicar que se envió ese bestial cargamento con armas, pertrechos  y 70 mil municiones para defender la embajada en La Paz ante la eventualidad de un ataque que nunca sucedió.

Debería entonces explicar también por qué en la misma fecha y con una embajada que sí había sido atacada, prendida fuego, apedreada y vandalizada por hordas de manifestantes, sólo envió un discreto cargamento de armas, y un todavía más discreto número de municiones AT: sólo 900.

Quien sí da cuenta de esta situación es Rafael Bielsa, actual embajador en Santiago de Chile, quien se encargó de relevar toda la información oficial en los archivos de la casa diplomática.

En diálogo con Duro de Callar, por Radio del Plata, Bielsa reseñó que la dotación enviada de armas reglamentarias fueron “pistolas 9 mm para cada uno de los 10 agentes del grupo Alacrán, con 51 proyectiles para cada una de las pistolas. Son prácticamente cuatro cargadores”, señaló. 

Agregó que también se envió “una escopeta antitumulto y de propósitos generales con unos 1800 cartuchos”. Y que a ello se agregó un subfusil de aire comprimido, de esos que tiran postas de goma, pero con sólo 900 proyectiles”. Y hasta ahí llegó el amor de Bullrich por el embajador José Octavio Bordón y toda la delegación en el país trasandino.

“Acá estaban ante una situación que no era un peligro conjetural, como el de Bolivia, sino de un peligro real”, señaló el actual diplomático. Y según la documentación de la propia embajada, “se pidió autorización al gobierno de Chile por cada una de las armas que se ingresaron, ya que había armas defensivas y también armas ofensivas”. 

La documentación sobre la que se basan los dichos de Bielsa se halla en el Archivo Central de la Embajada, y además está respaldada por datos aportados por las Agregadurías Militares Argentinas en la capital chilena. Según Bielsa, toda esta documentación será motivo de un cable que se está preparando para enviar al Ministerio de Relaciones Exteriores de la Argentina

SÍ BULLRICH… EJERCICIOS DE TIRO

Bullrich también había afirmado en su carta que los miembros del grupo Alacrán habían agotado la casi totalidad de las 70 mil municiones enviadas, usándolas en ejercicios de tiro, lo cual hubiera implicado el absurdo de hacer unos 3500 disparos “de probadita”, durante cada uno de los 210 días que permanecieron los hombres de Gendarmería en La Paz.

Otra vez, las diferencias con el mismo grupo enviado a Chile son esclarecedoras y ponen de relieve la mendacidad de la coartada.

El embajador Bielsa también señaló que el grupo Alacrán, un grupo de élite y altamente capacitado, “no tuvo necesidad de hacer prácticas de tiro. Es más -agregó-, los gendarmes jamás salieron de la residencia. De hecho, convivían en los mismos espacios físicos, se cubrió toda la residencia y la Cancillería, que está a 20 cuadras. Se cubrió el consulado y un tercer objetivo que es el edificio de las agregadurías”.

La última y no menor diferencia entre lo que sucedió en simultáneo en las sedes diplomáticas en Chile, donde había un estallido social, y Bolivia, donde había un golpe de Estado apoyado por Cambiemos, fue que “todo el armamento enviado a Chile fue prolijamente devuelto a la Argentina cuando la situación se calmó“, dice Bielsa, cosa que con Bolivia nunca sucedió.

Sin dudas, estas declaraciones del embajador Bielsa, respaldadas por documentación en poder de la sede diplomática que ocupa, terminan de echar por tierra las mentiras y mendacidades que escribió Patricia Bullrich, cuyo único objetivo, a esta altura, es intentar explicar que no sucedió lo que está a la vista de todo: que su gobierno, el gobierno de la derecha en Argentina, el gobierno de Cambiemos, apoyó no sólo diplomáticamente sino también con material militar la salvaje interrupción de orden constitucional en un país hermano.

Las pruebas son cada vez más contundentes.