L a V de 23.30 a 24 hs “TLN Denuncia” por Canal 9. De lunes a viernes de 13 a 15 hs nos acompaña TOMÁS MÉNDEZ en “El Ojo de la Tormenta” por Radio AM 750.

TLN Denuncia realizó una investigación sobre los abusos en las fuerzas de seguridad. Vas a escuchar el relato del exagente Jorge Amarilla y la oficial Gisela Martínez. 

Los policías no denuncian porque acatan la estructura jerárquica y porque la misma policía los quiebra para poder responder a cualquier tipo de órdenes que le dan las mismas fuerzas de seguridad.

Al violar a un hombre o una mujer de las fuerzas, los extorsionan para que se callen los delitos más complicados que comete la policía, así los agentes se convierten en víctimas del mismo sistema.

Esclavos bajo fuego

Jorge Amarilla es un exagente penitenciario que denuncia haber sufrido tortura y violación por la misma fuerza de seguridad.

El rango de Jorge es Cabo y su situación actual es “cesanteado”. El agente denunció algunas irregularidades en el servicio penitenciario y declara que se le dio “la baja” en una causa “armada”. Se realizaron allanamientos en su domicilio cuyos resultados fueron negativos hasta que logró el “sobreseimiento total y definitivo de la causa”.

El agente estuvo un mes detenido en la unidad carcelaria de investigaciones de Resistencia, donde según sus palabras fue torturado por la misma persona que le armó la causa, el subcomisario Osmar Altamirano, además del subcomisario José Pedraza y Walter Ariel Bagatoni. Las palabras de Jorge son realmente escalofriantes:

“Estos tres individuos cuando estuve preso me esposaron, me metían el dedo en el culo, biromes y me decían putito, putita, llorá, llorá. Tenemos una alcaldía para vos, vas a ser nuestra mujer. Llorá, llamá a tu papá. Y mientras estaba esposado, Altamirano me pegaba en la mano con una esposa”.

El motivo de la tortura y las vejaciones sufridas por el agente eran convencerlo de firmar la declaración por la cual lo estaban inculpando.

Una vez sobreseído, Amarilla es llamado por el ministro de Seguridad de la provincia de Chaco comunicándole que por orden del gobernador le iban a dar una reunión con él. El agente se presentó con su madre al encuentro y grabó la charla que mantuvo con los subsecretarios de gobierno, el comisario general retirado Analía Ramírez de Asuntos Antinarcóticos y el Sr. Juan de la Cruz González de Asuntos Penitenciarios.

El mensaje

El mensaje fue de tintes mafiosos. Le pidieron a Jorge que se “olvide” de lo sucedido. “Acá el pasado se olvida”.

Afirmaron que el ministro de Seguridad estaba al tanto de su situación y que las directivas eran “palabra de caballeros”. Analía Ramírez dice: 

“La situación no es buena, pero nosotros necesitamos amigos, fuego amigo, no fuego enemigo. Si entendiste el mensaje bien, si no entendiste el mensaje, nosotros nos vamos a enterar y nos vamos a dar cuenta”.

La respuesta de Jorge fue: “lo que me hicieron a mi fue un daño enorme y no voy a perdonar, por eso me mantengo firme en la lucha”.

“Eso que comentaste recién, no lo hagas más. Entiendo tu enojo y disconformidad, pero nosotros estamos ahora para adelante. Vos ahora tenés que tratar de entender el mensaje… lo que pasó, a nosotros de verdad no nos interesa”, fue la respuesta de la funcionaria de Chaco.

Jorge Amarilla no hizo la denuncia por miedo.

“Yo fui violado, torturado por estos penitenciarios jefes que gozan, ostentan y hoy siguen en la joda”.

Lo cierto es que los violadores siguen en funciones ya que claramente está la voluntad de encubrir estos delitos.

Gisela Martínez es oficial principal de policía, está por cumplir 10 años de antigüedad y su situación actual dentro de las fuerzas es “pasiva”.

Gisela realizó una denuncia en mayo del año pasado en la ciudad de Resistencia. En 2019 es designada a policía caminera teniendo por encima a dos jefes.

El segundo jefe, Daniel Vargas, actual jefe de la Comisaría Segunda de Villa Ángela, comenzó a enviarle mensajes texto con pedidos explícitos.

“Él quería que yo sea la amante, quería tener relaciones conmigo, decía que nadie se iba a enterar. Me quería hacer la psicológica diciéndome que mi esposo hacía lo mismo”.

“Como no accedí a lo que me pedía, me decía que no me iba a ayudar laboralmente”.

Gisela realmente lo pasó muy mal en la policía; vivió situaciones muy violentas que no relata en el informe de TLN, pero sí están denunciadas ante la justicia de Chaco.

“Luego cambié de jefe, vino el subcomisario Fernando Chávez que fue el peor de todos. Me pedía fotos en ropa interior y desnuda. Me decía ¿y mi regalo?”.

“A veces iba caminando, él me agarraba de atrás, me apoyaba y se le notaba el miembro porque encima se tocaba. Llegó un momento en que me enfermé”.

Además de los abusos sexuales de los que fue víctima, Martínez relata el sistema de corrupción y cohecho dentro de las comisarías y de la propia estructura policial.

“El subcomisario Chávez les pedía plata a mis compañeros para mandarla al puesto. Estaba metido en cohecho. Pasan tantos camiones y ellos son supuestamente los que tienen que controlar. En los puestos se recauda dinero y no sé hasta dónde llega”.

Entonces la pregunta es, cómo se resuelve el tema de la seguridad en un país donde los miembros de las mismas fuerzas que han sido o son víctimas de la estructura de poder, no tienen un lugar para denunciar los delitos.

Si sufrís abuso o conocés a alguien que haya sido víctima, llamá al 137.

No te pierdas el informe de Tomás Méndez en TLN Denuncia por Canal 9

Podés hacer tu denuncia en los teléfonos: 1153434944 - 1144943871